No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la
enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la
perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Ezequiel 34:4
Las heridas siempre nos producen algún efecto secundario,
pérdida de sangre, dolor, posible infección y en los extremos consecuencias
funestas para la salud, de alguna forma el cuerpo movido por el sistema nervioso
activa mecanismos de defensa. Pero los
efectos a veces quedan visibles y permanentes, una quemadura, una cicatriz, una
amputación. En lo espiritual no es
diferente.
Las heridas espirituales suelen ser profundas y
arder permanentemente, una traición, un engaño, víctima de una mentira, un
asalto, la ponzoña del pecado duele, mata y extermina.
Y en el versículo que estamos considerando la herida
no habían sido tratadas oportunamente, ¡las ovejas estaban débiles, enfermas,
descarriadas! Y aun algo más terrible, ¡Los pastores se estaban comiendo a las
ovejas!:
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los
pastores; y demandaré mis
obejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los
pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les
serán más por comida. Ezequiel
34:10
medite en esto por favor:¿qué ocurre si usted coloca
en el pulpito a enseñar a una oveja, enferma?. ¿no enfermara a las demás? Ahora quiero llevarle a considerar lo siguiente: ¿su
pastor le aplica el ungüento de sanidad y la vara de la corrección?, ¿Se deja
usted corregir? ¿solo le gusta escuchar halagos? En los versículos bajo consideración los pastores no
estaban haciendo el trabajo y al contrario estaban ocasionando más problemas a
las ovejas, mas heridas. ¿usted como oveja de Cristo está permitiendo que
lideres inmorales le abusen? Le animo a
volver su corazón al Príncipe de los Pastores, esto es a Cristo. ¿se está usted deteniendo de asistir a la
casa de adoración porque un líder le abuso?
¡Ore a Dios y pídale que le guié a una Iglesia genuina y olvide aquellas
heridas en El poder del Espíritu Santo!
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